Hay momentos en los que sientes que no puedes dar marcha atrás, que aquello que has comenzado no puedes pararlo así como así, y entonces sabes y entiendes que tienes que seguir adelante con todas las consecuencias que eso conlleva, corriendo el riesgo y tal vez arrepintiéndote de haberlo comenzado, saber que puedes estar cometiendo un posible error, o no.
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